Alberto Silva nació en Buenos Aires. Es poeta y profesor de la Universidad de Estudios Extranjeros de Kyoto. Ha escrito numerosos artículos y varios libros sobre temas japoneses y transculturales, entre ellos La invención de Japón (2000). Sus últimos libros de poemas son El viaje (2003) y Celebración del mar (publicado por bajo la luna en 2004).
Seiko Ota nació en Nara. Es profesora de universidad, traductora y crítica literaria, especialista en haiku. Centró su tesis doctoral en el mexicano José Juan Tablada y su relación con el haiku. Con suma precisión y detalle, revisó los originales japoneses (a menudo dispersos y con muy difíciles ideogramas antiguos) y meditó las versiones, aportando su experiencia y conocimiento de la lengua y la cultura japonesas.
Masako Kubo nació en la prefectura de Kobe. Esta joven profesora realiza su doctorado en la Universidad de Salamanca sobre la peregrinación andaluza del Rocío. Aportó la transcripción de los originales y su juicio certero sobre la interpretación de diversos haikus.
Tamiko Nakamura nació en la península de Aichi. Se especializa con brillo en poesía de género y prepara un doctorado sobre la Generación Poética de 1916 en América Latina. Colaboró en la preparación de la antología, incluyendo partes de su transcripción.

 

El libro del haiku
Antología en castellano/ kanji/romaji. Selección, traducción y estudio crítico: Alberto Silva
Colaboradores: Seiko Ota, Masako Kubo y Tamiko Nakamura
480 páginas/ Bilingüe
isbn: 987-9108-15-9
$55

Qué se dijo sobre este libro

 

El libro del haiku es, ante todo, un libro de poesía, escrito, traducido y anotado por un poeta, Alberto Silva –que es además profesor de la Universidad de Estudios Extranjeros de Kyoto–, con la colaboración de un equipo de tres especialistas japonesas. Fruto de la pasión poética, de la investigación lingüística y de la precisión imaginativa, el volumen reúne nuevas traducciones al castellano de 780 haikus de 105 haijin (“hombres del haiku”), con sus versiones kanji y romaji, precedidas de una introducción acogedora y seguidas, en el apéndice, por un sedicioso ensayo crítico decidido a sacar al haiku del museo y volcarlo en las populosas avenidas de la poesía y en sus sendas más humildes y solitarias. “Si queremos de verdad intimar con el haiku, hemos de aceptar que se mude de barrio (…) Que emigre, si quiere, de los barrios con revistas de papel satinado y se instale en los suburbios donde impera el cartón, por decirlo de alguna manera (…). Hemos de aceptar que el haijin incluso abandone las paredes tibias de una casa y se ponga, se exponga, a la cruda intemperie”, propone Silva, abocado a “liberar al haiku de las dependencias de nuestra exhibición de rarezas y llevarlo al aire libre”, a devolverle su potencial de poesía, su capacidad de conmover e interesar al lector de nuestro tiempo. Porque tal vez “los poetas del haiku fueron aquellos seres, raros y atrayentes, que en las noches sagradas andaban de un lugar a otro, huyendo de la parálisis de sus contemporáneos, renovando la vida por medio de sus versos. ¿Sería éste el legado del haiku japonés a gente como nosotros, ciudadanos perplejos del siglo XXI?”


«La abarcadora y exhaustiva antología de Silva, al revés y en contra de toda antología anterior, crítica desde el vamos, patea el tablero, de un sake rompe con toda ceremonia y trae el haiku a un presente conflictivo. Este reconocimiento de un Japón arrasado por la radiactividad y propulsado por el desarrollo capitalista tecno hacia la nada, resignifica la contemporaneidad del haiku y, a la vez, convierte a este libro en la vía más accesible y exquisita (lo uno por lo otro) para acercarse a una poesía que no ha perdido vigencia.»

Guillermo Saccomano, Página/12.


«Ambicioso, inagotable, pasional, desmesurado, El libro del haiku está a la altura de la poesía extraordinaria que nos acerca. Un libro que contiene su propia definición, una invitación, tal como decía Matsuo Basho, a ‘lo que hay’.»

Fernando Molle, Clarín.

 

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