Yaki Setton nació en 1961. Es licenciado en Letras de la UBA y egresado del Instituto Nacional de Cinematografía. Publicó la antología La revuelta Surrealista (libros del Quirquincho, 1990), la compilación Cartas a sus padres de Franz Kafka (Imago Mundi, 1991) Vidas posibles, en colaboración con Maite Alvarado, (Eudeba, 2000), Quirurgia (Paradiso, 2002), Niñas (bajo la luna, 2004), La apariencia de lo espléndido (bajo la luna, 2006) y diversos artículos sobre enseñanza de la poesía.
La apariencia de lo espléndido
Yaki Setton
80 páginas/ Poesía
isbn: 987-9108-22-1
$ 20
Busco en mi memoria y trato de recordar
veo el vaso y digo vaso huelo jazmín
digo jazmín acaricio tu espalda digo espalda
¿no habrá otro modo de nombrar
de llamar a las cosas por su nombre?La palabra es la clave y el origen, la palabra es acción: para el poeta decir es acceder a la certeza de la existencia y a la posibilidad de argumentarla. En este libro de Yaki Setton, el desafío del cuerpo es vivir, el de la mente ordenar, y el reto mayor que enfrenta la voluntad poética se centra en el hallazgo de un nombre propio que no carezca de sentido. Puestos así a desentrañar la memoria del nombre, los poemas enumeran, en su repetición casi infinita, en su duda y su incerteza, la multiplicidad que subyace en cada orden, en cada identidad, en cada lugar en el mundo.
¿Y si el cuerpo es sólo un cuerpo que se mueve sin vida?
¿y si el nombre es sólo un nombre que carece de sentido?
El calor que te dice estás vivo dice estás vivo pero no
no hay nada que asegure este mundo de sujetos y de cosas
Niñas
Yaki Setton
Dibujos de Miguel Balaguer
80 páginas/ Poesía
isbn: 950-99929-9-2
$ 20
Baila mi voz afilada
al compás de la noche
mientras mamá trabaja
de dama solterona
de su niña áspera
que los niños miran
cautivos y perplejos
( )
Yaki Setton nos introduce en el universo de sus Niñas recorriendo una galería de personajes a los que da vida, cuerpo y profundidad a través de su voz. Los poemas derivan por un reino íntimo, casi testimonial, un mundo visto desde la mirada omnisciente de un adulto pero filtrado por la bruma irrecuperable de la infancia y, lo que es más, la infancia femenina. A medida que avanza el poeta va esfumando el límite, pasa a ser parte del cuadro, funde lo real y lo imaginario, testimonio e invención, retrato y arte poética.
( )
¿Por qué mi dulzura es lampiña
mi majestad húmeda? susurro
cuando pavoneo
por delante de los otros
que gritan y silban
pero no tengo
otra cosa que hacer
foreign rights
© bajo la luna, 2007