DAF – Nadie sabe adónde va la noche – Reality


un letra familiar

DAF
Beatriz Vignoli
ISBN: 978-987-1803-15–6
Cantidad de páginas: 240

DAF –Deficiente Aptitud Física– era la sigla que equivalía, para los jóvenes argentinos de hace unas décadas, a salvarse del Servicio Militar Obligatorio.
DAF era también el nombre del grupo de rock fundado por Dadá, el Droopy y el General, adolescentes atopianos de comienzos de la década del 80.
DAF era, además, una novela que se resistía a constituirse como libro, a quedar fija en las páginas, y por eso germinó en las contratapas de un diario de circulación local en Rosario, se desarrolló en fanzines de escasa duración, llegó precozmente a transformarse en ebook y estuvo disponible durante años en Internet; se hizo, discretamente, de un grupo de seguidores fanáticos que la representaron en bares, la recitaron en público y luego escribieron sobre ella críticas literarias en la Universidad, que, a su vez, se publicaron en nuevas revistas de escasa duración.
Hoy, DAF es una novela escrita durante más de treinta años, que llega al papel, como era de esperarse, tarde, cuando todo el mundo augura que los libros se están mudando a otros soportes. Pero no hay ninguna ironía ni malentendido en esto, ya que esta historia es, en sí misma, un magnífico culto al fracaso y la derrota: en ella los personajes de Vignoli componen la letra y la música de su época con la incapacidad –y también cierto secreto talento– de la generación que dejó ir la juventud antes de darle la vuelta al siglo XX.

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Nadie sabe adónde va la noche
Beatriz Vignoli
ISBN: 978-987-1803-51–4
Cantidad de páginas: 112

Bienvenidos a Atopia. La acción de este relato transcurre en una noche: comienza cuando cae el sol del viernes y termina al amanecer del sábado. Su protagonista es un hombre de mediana edad, divorciado, profesor universitario de literatura inglesa y norteamericana, lanzado a una deriva por la ciudad con el fin de encontrar, de una vez por todas, a la mujer de su vida. Más que escribir, Vignoli da la impresión de estar montando oraciones, como quien fabrica un cóctel molotov. Ojalá todas las novelas fuesen por lo menos tan buenas como ésta. Ezequiel Alemian, Diario Perfil La primera persona de este veterano en estado de sequía sentimental usa el lenguaje con el buen humor, y la energía del viejo y querido Joyce. Elvio E. Gandolfo, Revista Noticias Una aventura sexual divertida y breve. ¡Salud! Alejandra R. Ballester, Revista Ñ, Clarín Una novela llena de ironía y sarcasmo (y tristeza), entretenida y audaz, fluida y suave, pero densa como los susurros de Leonard Cohen. Julio Anselmi, Diario El Litoral Un texto que encuentra la lengua en el deseo sexual, liberada, por fin del lenguaje. Una nouvelle donde la desesperación y el coraje se animan a contarlo casi todo. Sergio Kisielewsky, Radar libros, Página/12 En esa travesía de una noche, que adquiere rápidamente la connotación de un descenso a los infiernos, se suceden para el protagonista los encuentros de pesadilla, propia y ajena, que preparan a su vez un jugoso final sabiamente administrado. Sonia Scarabelli, Rosario/12.

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